Ante la gran aceptación por parte del público, muy pronto empezaron a sucederse los eventos que contaron con su participación. Llevaron sus ritmos a los mercados, las plazas, las calles y a las atmósferas y ambientes sugerentes de los cafés, cervecerías y bares. Desde actuaciones esporádicas en bodas o fiestas privadas hasta otros de mayor entidad como La Seminci de Valladolid, Fiesta de la Ribera del Duero en el Casino de Madrid, animación en el museo Guggenheim de Bilbao, inauguración del centro cultural Miguel Delibes en Valladolid, la Expo de Zaragoza o el Concurso Nacional de Monólogos. Laguna de Duero (Valladolid) |